La madera

Nuestro proyecto parte de principios de sustentabilidad. Queremos aprovechar los recursos forestales, pero sin afectar los ecosistemas.

En la comunidad se viene trabajando la madera desde hace mucho tiempo ya que en los años 50 se dio un fuerte proceso de cambio de uso de suelo de selva tropical a establecimiento de pastizales para ganadería extensiva.  Poco a poco retrocedió la selva hacia arriba del volcán San Martin Pajapan y ahora predominan los pastizales. Por la cantidad de madera que originó este proceso surgió el oficio de carpintería en el poblado que hoy en día cuenta con más de 12 mil habitantes, la mayoría hablante de una variante del idioma nahuatl.  Inicialmente estos carpinteros hacían mobiliario para uso de la comunidad pero poco a poco fueron orientando su trabajo al mercado urbano que aprecia los comedores y otros muebles de cedro principalmente.

En nuestro municipio tenemos una reserva forestal comunal y a la vez federal (Reserva de la Biosfera de los Tuxtlas). Durante muchos años esta área ha sido sometida a tala no regulada. Desde 1998, que se ha puesto bajo régimen de conservación por las autoridades federales, se ha respetado más.

Desde que nace nuestro proyecto en 2003, tenemos el compromiso de no hacer uso de madera de deforestación. Hemos comprado madera de aprovechamientos autorizados en el estado de Campeche (Granadillo o Platymiscium yucatanum); katalox o corazón azul (Swartsia cubensis); tzalam (Lysiloma latisiliquum ).

Actualmente usamos principalmente el cocuite que tiene también otros nombres: cacahuananche,  matarratón o madrecacao (Gliricidia sepium), madera de hermosas vetas que tradicionalmente se utilizaba para horcones en las casas y también para el fogón.

El cocuite es una planta que tiene muchos usos:

  • Raticida: sus hojas, raíces, semillas y corteza son venenosas para los roedores.
  • Ornamental: su follaje y vistosas flores color rosa o lila sirven como ornamento en los jardines y parques.
  • Producción de miel: sus flores proveen de excelente néctar a las abejas melíferas.
  • Cercas vivas, reforestación de terrenos erosionados y mejoramiento de suelos por su capacidad de fijar el nitrógeno. Las hojas secas son especialmente útiles como abono natural.
  • Como árbol de sombra y apoyo para algunas plantas trepadoras como la vainilla, ñame y pimienta negra. Los residuos de la poda de los árboles sirven como abono para mejorar los suelos..
  • Sus flores son comestibles.
  • Sus ramas se emplean como forraje para rumiantes (ganado bovino, caprino y ovino), aunque es tóxica para los herbívoros no rumiantes, como roedores, conejos y caballos. Se ha probado con éxito también dar a gallinas ponedoras la hoja seca en polvo como suplemento alimenticio.
  • Es maderable. Las ramas secas se usan como leña y para hacer carbón.
  • Tiene usos medicinales.

Es sustentable utilizar esta madera ya que en nuestra comunidad se planta como cerco vivo en las parcelas y se poda constantemente para volver a plantar en otras partes ya que, además, es de rápido crecimiento.

Actualmente registramos la madera que compramos en predios agropecuarios de tal manera que se puede identificar su origen, lo que constituye una especie de  certificación de sostenibilidad de nuestra materia prima.